José Bono se divorcia de su mujer. Con esta noticias se abrieron los informativos y las portadas de los periódicos. A primera vista, parece un hecho más propio de las páginas de sociedad o relleno de las revistas dedicadas a los asuntos del corazón y las desdichas de unos cuantos personajes famosos y otros famosillos. Sin embargo, parece que la noticia va más allá por las firmes convicciones religiosas del actual Presidente del Congreso y las dificultades políticas que está atravesando a cuenta de la investigación de su patrimonio y el de su ex mujer. Dicen las malas lenguas que José Bono dejó el asiento ministerial por este motivo que fracturaba los cimientos de su hogar y que desde entonces está luchando por salvar una situación que se acabó hace algún tiempo. Además está la dureza del voto de castigo. Para muchos, Bono encarga al político socialista, con creencias religiosas y tendencia centrista lo que se puede denominar como un valor en alza en un país donde el centro está muy diluído.
Fuera de esta reflexión sobre la condición de José Bono y su vida privada, cada verano asistimos al mismo problema... el fin del curso político deja los estrados vacíos y el periodismo de canutazo ya no sirve, así que los medios de comunicación se lanzan a la caza y captura de noticias sociales para rellenar las páginas ocupadas por la publicidad y para alcanzar los minutos necesarios para completar un noticiario. Así pues según avance el verano cada vez veremos a más reporteros en las playas hablando de medusas, basuras, turistas y fiestas locas de ciudades y pueblos con berbenas y encierros. También acudirán a las imágenes del hemisferio sur para refrescar el ambiente sofocante. Irán en masa a la cultura, a ver espectáculos, conciertos y estrenos infantiles en las salas de cine. Acudirán al plano internacional buscando hechos extraordinarios pero que no sean demasiado sangrientos ni sesudos para no estropear las vacaciones a nadie.
Es lo que tiene el verano... que es difícil soportar el calor y mantener a una audiencia que en lo que piensa es en salir de la crisis saliendo de casa y desconectando de la realidad.
Señores no nos olvidemos de Haití, de las guerras que hay en marcha, de los desplazados y refugiados. No nos olvidemos de que aunque para nosotros es verano, sólo se trata de una estación de relax en la que la audiencia quiere divertirse pero a lo mejor también es el momento de programar noticias que durante el resto del año no tienen un lugar. No nos olvidemos de África ahora que ha terminado el Mundial.
Apelo a la responsabilidad de los medios de formar, informar y entretener por ese orden y no al contrario.