20/7/10

El divorcio de Bono... o cómo rellenar los noticiarios

José Bono se divorcia de su mujer. Con esta noticias se abrieron los informativos y las portadas de los periódicos. A primera vista, parece un hecho más propio de las páginas de sociedad o relleno de las revistas dedicadas a los asuntos del corazón y las desdichas de unos cuantos personajes famosos y otros famosillos. Sin embargo, parece que la noticia va más allá por las firmes convicciones religiosas del actual Presidente del Congreso y las dificultades políticas que está atravesando a cuenta de la investigación de su patrimonio y el de su ex mujer. Dicen las malas lenguas que José Bono dejó el asiento ministerial por este motivo que fracturaba los cimientos de su hogar y que desde entonces está luchando por salvar una situación que se acabó hace algún tiempo. Además está la dureza del voto de castigo. Para muchos, Bono encarga al político socialista, con creencias religiosas y tendencia centrista lo que se puede denominar como un valor en alza en un país donde el centro está muy diluído.
Fuera de esta reflexión sobre la condición de José Bono y su vida privada, cada verano asistimos al mismo problema... el fin del curso político deja los estrados vacíos y el periodismo de canutazo ya no sirve, así que los medios de comunicación se lanzan a la caza y captura de noticias sociales para rellenar las páginas ocupadas por la publicidad y para alcanzar los minutos necesarios para completar un noticiario. Así pues según avance el verano cada vez veremos a más reporteros en las playas hablando de medusas, basuras, turistas y fiestas locas de ciudades y pueblos con berbenas y encierros. También acudirán a las imágenes del hemisferio sur para refrescar el ambiente sofocante. Irán en masa a la cultura, a ver espectáculos, conciertos y estrenos infantiles en las salas de cine. Acudirán al plano internacional buscando hechos extraordinarios pero que no sean demasiado sangrientos ni sesudos para no estropear las vacaciones a nadie.
Es lo que tiene el verano... que es difícil soportar el calor y mantener a una audiencia que en lo que piensa es en salir de la crisis saliendo de casa y desconectando de la realidad.
Señores no nos olvidemos de Haití, de las guerras que hay en marcha, de los desplazados y refugiados. No nos olvidemos de que aunque para nosotros es verano, sólo se trata de una estación de relax en la que la audiencia quiere divertirse pero a lo mejor también es el momento de programar noticias que durante el resto del año no tienen un lugar. No nos olvidemos de África ahora que ha terminado el Mundial.
Apelo a la responsabilidad de los medios de formar, informar y entretener por ese orden y no al contrario.

16/7/10

El poder de convocatoria

No hay nada mejor contra la crisis que ganar la Copa del Mundo. No hay nada mejor que hacer que la gente se sienta feliz, optimista y lo que es más importante, hacerle sentir a la gente que es especial. Después de meses abriendo los periódicos y telediarios con cifras económicas, números de parados y recortes generales, la Selección Española de Fútbol consigue ganar el Mundial de Sudáfrica y entonces...
Entonces se ha desatado la locura, España se ha unido más que nunca, se han colgado banderas de las calles y la emoción del fútbol ha conseguido inundar a gran parte de un país. Tras la victoria en la final las calles de pueblos y ciudades se inundaron con la "marea roja" y al día siguiente las calles de Madrid aparecían cortadas y colapsadas por gente sonriente que lo único que buscaba era vivir un día histórico que quedará en el ideario colectivo.
A esto es a lo que yo llamo el "poder de convocatoria" y mi reflexión se dirige hacia los jefes sindicales y los partidos políticos. Ambos grupos de poder deberían hacer análisis de conciencia y ver cuáles son los mensajes que mueven a la población. Ni la fiesta del 1 de Mayo, ni los recortes salariales a los funcionarios han conseguido movilizar a un país en crisis que veía como sus socios europeos nos apuntaban con el dedo como si fuéramos un país enfermo. A pesar del descontento generalizado, del pesimismo reinante y de la falta de trabajo, la población no ha salido a las calles y si lo han hecho ha sido con unas cifras casi insignificante.
Mientras el sábado previo a la final del Mundial, Barcelona celebraba una marcha contra la sentencia del Tribunal Constitucional a cuenta del Estatut, donde se reivindicaba la "nación catalana", el domingo las mismas calles aparecían teñidas con los colores de la Selección y parecía que el sentimiento de catalanismo no estaba reñido con el de sentirse parte de un país vencedor.
Es posible que políticos y sindicatos se hayan distanciado demasiado de los intereses generales, que no estén tomando el pulso a la ciudadanía y que hayan perdido la perspectiva de la realidad. Hemos ganado un Mundial (porque ya se sabe que las victorias son de todos y las derrotas de los vencidos), sigue habiendo crisis, pero a pesar de todo España ha vuelto a sonreir. Hemos dejado a un lado los prejuicios de las banderas y en muchas casas se han colgado de los balcones (como pasa en gran parte de los países europeos).
Señores políticos y líderes sindicales vuelvan al redil, ya que en el fondo ustedes son los representantes de los ciudadanos y deberían aprender este tipo de lecciones a la hora de convocar protestas y reivindicaciones. Ni los recortes salariales, ni la pérdida de poder adquisitivo de las familias han conseguido movilizar al millón y medio de personas que quisieron tomar las calles para festejar que la Copa del Mundo de 2010 era española.