29/6/09

El dilema de idolotrar a los muertos

Michael Jackson fallece a los 50 años. El que fue bautizado como el Rey del Pop cayó en desgracia en los últimos años, ahora que ha fallecido se le vuelve a recordar por lo que fue ¿dónde está el límite de la hipocresía? Jackson fue un personaje muy controvertido, una estrella a nivel mundial desde que era un niño por lo que toda su etapa de desarrollo la vivió con las responsabilidades de un adulto: giras, conciertos, espectáculos, grabaciones, etc. Pero se le consideró un prodigio en lo que hacía, en como se movía y al final por su vida privada llevada a los medios de comunicación. Los que permanecieron junto a él toda su vida han permanecido fieles a sus elogios en el momento de su muerte, pero ¿qué pasa con aquellos que se dedicaron a destruir su mito y ahora le suben a los altares?
El personaje negro que se convirtió en blanco, que fue acusado de pederastia, que sacó a su hijo por la ventana en un arrebato de euforía, que caminaba por las calles ocultando su rostro y se tapaba la boca con una mascarilla, el personaje del que se rumoreó que dormía en una burbuja, el artista arruinado que se vio obligado a hacer una gira de conciertos para salir de su situación, pasa al olvido para ser el artista del moonwalk, de los grandes éxitos, de los 800 millones de discos vendidos, pasa a ser número uno de ventas otra vez; pero ahora ya está muerto. Él ya no verá como los medios de comunicación de medio mundo han abierto sus portadas para encubrarle a la cima en la que estuvo; estos han sido los primeros días, ahora se vuelve a los rumores, a sacar los aspectos de su vida más controvertidos y a indagar en esos secretos inconfesables para vender más a costa del mito.
Su repentina muerte y las sospechas que recaen sobre su médico hacen que el mito crezca a su alrededor y se convierta en una de esas estrellas que pasan a las vitrinas de la fama más custodiadas.

10/6/09

Buscando la Tercera Vía Energética

España se vuelve a enfrentar al dilema energético a través del cierre o la inversión en la Central Nuclear de Garoña, en si cumplir o no las promesas electorales que anunciaban la apuesta por las energías renovables antes que cualquier otra. El Gobierno y la sociedad española deben reabrir el debate y poner las cartas encima de la mesa sobre cuál es la solución más acertada.
El Informe realizado por el Consejo de Seguridad Nuclear sobre la Central de Garoña establece que ésta podría seguir viva durante diez años más si se realiza la inversión adecuada para su modernización en materia de seguridad. Es curioso como los vientos cambian y lo que hace unas décadas era una cuestión que no admitía dudas, hoy se pone en cuestión: la energía nuclear. Para aquellos que vivimos la década de los 90 tenemos grabado en la memoria las chapas prendidas en las chaquetas en las que se pedía el cierre de todo lo que sonara a energía nuclear. El desastre de las bombas nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki quedaban algo lejos aunque sus efectos seguían en la población, pero sin duda lo que desató todas las alarmas fue el desastre de Chernobil (1986) y la mala actuación de una URSS en decadencia. Por estos motivos lo nuclear sonaba a peligroso y se denostaba en busca de otras soluciones; la apuesta por los combustibles fósiles seguía siendo la primera opción.
Con el paso de los años las cosas han cambiado (y mucho). Países detractores como Francia han modificado su postura y ven en la energía nuclear la alternativa más próxima. Está claro que las energías renovables son la apuesta para el futuro, pero aunque cada vez se vean más placas solares y molinos de viento, la tecnología para su uso sigue siendo cara. Los combustibles fósiles se ven como un recurso finito al que hay que buscarlo una alternativa y más en el continente europeo que carece de este tipo de recursos sino fuera por la excepción del gigante ruso que conoce su poder y con ello ejerce su presión.
Así pues se reabre el debate sobre la energía nuclear; los que están a favor defienden que para su producción a penas se gasta combustible, que contamina muy poco (envío de CO2 a la atmósfera) y que con poca cantidad se obtienen altos beneficios. Sus detractores ecologistas ponen el énfasis en los residuos altamente contaminantes y peligrosos que genera, la necesidad de almacenarlos ante la imposibilidad de destruirlos; otro tipo de opositores son aquellos que ponen su punto de mira en el tema de la seguridad ya que por un lado es necesario hacer grandes inversiones para crear centrales seguras (es el caso de Garoña) y hacer revisiones constantes para preservar dicha seguridad, además se encuentra el problema de que son objetivo para ataques terroristas y por último que la producción de energía puede llevar a la producción de armamento.
El Gobierno deberá reflexionar para buscar la Tercera Vía energética que nuestro país necesita combinando los recursos de los que disponemos, además de mantener otros hasta que las energías renovables se consoliden.
Fuentes fotos:

7/6/09

Jornada electoral: obligación ciudadana

Votar es un derecho para todos los ciudadanos mayores de edad de nuestro país que pueden o no ejercer. En nuestro país votar no es una obligación como lo puede ser en otros países, especialmente de Latinoamérica, donde los ciudadanos pueden ser multados si no acuden a las urnas. Muchos españoles deciden no votar porque dicen no estar de acuerdo con el sistema electoral de nuestro país, otros deciden no votar porque ninguna de las opciones existentes se ajusta a sus criterios, otros deciden no votar por imposibilidad física, lejanía o problemas de salud (desde mi punto de vista los únicos ciudadanos que están legitimados a no votar).
A pesar de que votar es un derecho y no una obligación, como ciudadanos de un país y miembros de una sociedad que se configura como proyecto común, todos deberíamos ir a votar, a ejercer nuestro derecho constitucional que durante tantos años estuvo ausente en este país. Aunque no se esté de acuerdo con el sistema electoral, el cual adolece de muchos fallos y carencias como el sistema de listas cerradas, la tendencia al bipartidismo, la llamada al voto útil, etc., los ciudadanos deberían levantarse de sus casas y acudir a los colegios electorales aunque fuera a mostrar su rechazo con un voto en blanco. Es muy fácil decir que no se está de acuerdo con el sistema y quedarse sentado en el sofá. Como ciudadanos debemos exigir la participación en las urnas, la movilización de la sociedad; si todos aquellos que no creen en cómo está montado el sistema ahora se movilizaran y emitiesen votos en blanco y estos fueran una mayoría quizás los políticos comenzarían a ver la realidad.
En este caso la campaña electoral se ha hecho en clave nacional, se ha ridiculizado al adversario y los debates han estado vacíos de contenido, resumiendo, los políticos no han hecho bien los deberes; sin embargo, los ciudadanos tenemos la obligación de hacer los nuestros, informarnos de lo que es Europa y en qué medida nos afecta y a partir de ahí tomar una decisión y emitir un voto.
Feliz día electoral

4/6/09

Elecciones en Europa: debate sobre la nación

El domingo 7 de junio se celebran las Elecciones Europeas y enfoque que hay en España es de entre un 42 - 45% de participación y un sondeo al Gobierno. Por el momento las encuestas dicen que Mayor Oreja será el ganador y que esto provocará un endurecimiento en la política de oposición del PP.
Pero lo realmente grave es cómo se enfocan estas elecciones en el panorama nacional. Los políticos en los debates televisados se han dedicado a hablar en clave interna en vez de presentar una programa para Europa ¿por qué? Pues porque al parecer la ciudadanía se siente poco europea, los ciudadanos antes se sienten parte de su Comunidad Autónoma, de su Provincia, de su club de fútbol o de su confesión religiosa que sentirse ciudadanos europeos. ¿Por qué? Porque poco se nos ha explicado lo que supone Europa y las decisiones que se toman allí y cómo nos afectan a nestra vida diaria. Lejos han quedado los pactos de política de agricultura que hicieron que España tuviera que recortar su producción lechera, pocos se acuerdan de que por nuestra entrada en Europa pagamos el IVA en todos los productos, pocos son los que tienen en cuenta que desde Europa se fijan los tipos de interés, el precio del dinero y que hace unos meses se quería aumentar la jornada laboral hasta las 60 horas.
Como los políticos se han preocupado poco de explicar cómo funciona Europa y cómo cambió España desde nuestra entrada hasta la actualidad, pues se dedican a contar lo que ya sabemos y a sondear al país en clave interna. Quizás alguien tendría que llamar su atención y pedir que en vez de tanto debate y tanto cara a cara (que no es malo pero debe ir acompañado de algo más) se dedicasen programas y espacio en los telediarios a explicar qué es Europa. Seguro que en ese momento la participación aumentaría, se exigiría que se hablasen de otros temas y no de cómo derrocar al adversario en clave interna.