22/8/08

Testimonios que ponen rostro

Decir que han muerto 153 personas en el accidente sufrido por un avión en Barajas, no es más que un dato. Escuchar el testimonio de un hijo de una víctima implica poner voz y rostro y alma a los muertos. Esta es una reproducción aproximada de un testimonio contado en el programa de La Ventana (Cadena Ser), por el hijo de uno de los fallecidos. Él reprodujo en una entrevista telefónica los mensaje de móvil que recibieron de su padre:
SMS del padre: Cariño, te quiero. Hay un problema en el avión. No hemos despegado. Voy a intentar que me cambien de vuelo.
SMS de la madre: Sal de ese avión. Cambia de vuelo.
(intervalo de entre 2 y 5 minutos).
SMS padre: No me han dejado cambiar de avión. Me tengo que sentar porque el piloto dice que despegamos en cinco minutos. Os quiero mucho a todos.
(Siete minutos después de recibir este mensaje el avión impactaba contra el suelo y el padre de este muchacho, que iba a visitar a su familia que vivía en Las Palmas, fallecía.)
Después de esto me quedé sin palabras.

21/8/08

Elegir un asiento en la parte delantera

El destino a veces tiene estas cosas. El destino quiere que cojas un avión camino de una isla y que cuando llegues al mostrador de embarque y pregunten si ventanilla o pasillo, tú termines sentado en la parte delantera de un avión, y cuando este estrelle y quede desintegrado en miles de pedazos, tú. por el simple hecho de ir en los primeros asientos, sobrevivas y dejes detrás de ti 153 cadáveres. Desde aquí mi solidaridad con los familiares de los fallecidos, con los que están ingresados en los hospitales y con aquellos que han sobrevivido mientras que sus familiares están por identificar.
Sin embargo, debo aprovechar este espacio para poder la señal de alarma en un dato, al año mueren más de 153 personas en accidentes de tráfico. Desde luego que el avión es uno de los medios de transporte más seguros que existen y que por este motivo tragedias como esta hacen que la gente se lamente desde sus casas y afirme que es una gran tragedia, porque lo es. Sin embargo, cientos de familias al año quedan destrozadas porque ese familiar tan querido ya no va a volver, porque salió de su casa en coche y ha perdido la vida en la carretera. Para ellos no hay funerales de Estado, ni banderas a media asta, sólo la desolación y unos pocos segudos en los medios de comunicación. Las víctimas de los accidentes deberían ser todas iguales, viajasen como viajasen y murieran solas o en compañia de desconocidos.
Volviendo con el tema del avión, debe ser muy duro para las familias saber que ya no volverás a ver a un ser querido, pero desde luego lo más duro es saber que sólo han encontrado unos pocos restos porque lo demás pertenece ahora al viento y a la tierra. Una vez más hay que agradecer la atención prestada por los servicios de emergencias que en sus ojos llevan grabados demasiadas desgracias. A todos ellos gracias. Y a las familias ánimo y cariño en estos momentos tan duros y difíciles.

20/8/08

Otra buena película sobre las favelas

Sólo el azar quería que viera esta película. Sólo cuando uno se planta delante de las taquillas de un multisalas, mira su reloj y ve las opciones que tiene, es cuando el destino quiere en ocasiones que entremos a ver películas como esta. Si sólo nos hubiésemos dejado llevar por las apariencias quizás no hubiera entrado, porque lo cierto es que el cartel te hace pensar más en una película americana sobre Vietnam, que en lo que realmente es, una película sobre las favelas de Río de Janeiro.
Si nos has visto Ciudad de Dios es el momento de hacerlo y después hay que ver esta película para ver las dos caras de la misma realidad: las favelas desde los que viven en ellas y las favelas desde la tropa de elite que entra en ellas. Tal y como nos lo plantean, el problema de la marginalidad, las armas, las drogas y los barrios sin ley que constituyen estos hacinados ghettos parece que las favelas no pueden desaparecer. Sólo algunas ONG's son capaces de acceder con el permiso de los señores de las drogas e instalarse allí e intentar hacer algún bien con las nuevas generaciones, pero la realidad es que es muy difícil. La rutina de vida (si es que a eso se le puede llamar rutina) que se instala de generación en generación es la de la supervivencia y de que sólo dentro de la favela, con los tuyos, con tus iguales estás a salvo. La policía mantiene las favelas porque también vive de ellas y de los intereses y el sobresueldo que se sacan por hacer la vista gorda, mirar hacia el otro lado de la calle.
Tropa de élita nos habla de eso, de un grupo de hombres (entre 15 y 20) a los que realmente se les respeta y se les tiene miedo. Son una tropa de asalto que entra en las favelas y pretende luchar contra el tráfico de drogas y el uso indiscriminado de las armas. Sus métodos no son los más convencionales, ni siquiera es posible su defensa, sin embargo, es la única manera que encuentran para no convertirse en otro poli corrupto más.
Si no la has visto en tu cine más cercano, búscala en la cartelera y no te la pierdas, merece la pena la historia, sus protagonistas y la banda sonora. Si algo le sobra es la constante voz en off que guía al espectador a través de los pensamientos de uno de los policías.