20/8/08

Otra buena película sobre las favelas

Sólo el azar quería que viera esta película. Sólo cuando uno se planta delante de las taquillas de un multisalas, mira su reloj y ve las opciones que tiene, es cuando el destino quiere en ocasiones que entremos a ver películas como esta. Si sólo nos hubiésemos dejado llevar por las apariencias quizás no hubiera entrado, porque lo cierto es que el cartel te hace pensar más en una película americana sobre Vietnam, que en lo que realmente es, una película sobre las favelas de Río de Janeiro.
Si nos has visto Ciudad de Dios es el momento de hacerlo y después hay que ver esta película para ver las dos caras de la misma realidad: las favelas desde los que viven en ellas y las favelas desde la tropa de elite que entra en ellas. Tal y como nos lo plantean, el problema de la marginalidad, las armas, las drogas y los barrios sin ley que constituyen estos hacinados ghettos parece que las favelas no pueden desaparecer. Sólo algunas ONG's son capaces de acceder con el permiso de los señores de las drogas e instalarse allí e intentar hacer algún bien con las nuevas generaciones, pero la realidad es que es muy difícil. La rutina de vida (si es que a eso se le puede llamar rutina) que se instala de generación en generación es la de la supervivencia y de que sólo dentro de la favela, con los tuyos, con tus iguales estás a salvo. La policía mantiene las favelas porque también vive de ellas y de los intereses y el sobresueldo que se sacan por hacer la vista gorda, mirar hacia el otro lado de la calle.
Tropa de élita nos habla de eso, de un grupo de hombres (entre 15 y 20) a los que realmente se les respeta y se les tiene miedo. Son una tropa de asalto que entra en las favelas y pretende luchar contra el tráfico de drogas y el uso indiscriminado de las armas. Sus métodos no son los más convencionales, ni siquiera es posible su defensa, sin embargo, es la única manera que encuentran para no convertirse en otro poli corrupto más.
Si no la has visto en tu cine más cercano, búscala en la cartelera y no te la pierdas, merece la pena la historia, sus protagonistas y la banda sonora. Si algo le sobra es la constante voz en off que guía al espectador a través de los pensamientos de uno de los policías.

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