Hipótesis 1: país A enfrentado con país B
País A se define a sí mismo como una de las mayores y mejores democracias del mundo. País A critica a país B por ser una dictadura en la que no existe libertad para el opositor, por ello el país A se legitima a sí mismo en operaciones de bloqueo al país B.
Situación curiosa 1:
El país A instala en el país B una prisión de máxima seguridad en la que encarcela a supuestos terroristas por tiempo indefinido, bajo tortura y sin una acusación clara a cada uno que los permita ir a juicio.
Solución: el país A lo encarna EEUU bajo el mandato de Bush y con la colaboración de los gobernantes de los países aliados como España, dentro del gobierno de Aznar y del gobierno Zapatero que permite los vuelos de transporte de presos en dirección a Guantánamo en territorio nacional.
Guantánamo se ha convertido en una de las mayores vergüenzas de la historia. En una de las últimas encuestas realizadas a víctimas y familiares del 11S, estos no aprueban el centro de internamiento (tortura) instalado en la isla de Cuba. No parece propio de una democracia encerrar a los prisioneros, someterlos a tortura y esperar que estos hablen para acusarlos de algún delito. Claro que en EEUU la pena de muerte sigue vigente en algunos estados, además de tener un servicio de inteligencia como la CIA que opera en todo el mundo y admite que para garantizar la seguridad nacional en muchos casos hay que recurrir a métodos poco ortodoxos.
Con motivo de la celebración del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derecho Humanos, sacamos en claro que muchos países incumplen de manera sistemática el tratado defendido por la ONU, pero parece más hilarante aún que lo incumpla el pais que lo fomentó.
Gracias a las elecciones celebradas en noviembre, el nuevo-futuro (a falta de un mes) presidente Barak Obama ha prometido cerrar la prisión. A raíz de esta declaración muchos de los soldados y oficiales que trabajaban en Guantánamo se han animado a la denuncia, por lo que suponemos, en busca de un futuro mejor para después. Hace unos días se organizó una excursión guiada para algunos medios de comunicación y periodistas con el fin de limpiar un poco la imagen del lugar. Una excursión siguiendo el camino de baldosas amarillas, siempre acompañados/custodiados por soldados, donde no se admiten preguntas, donde los presos del mono naranja fueron ocultados y donde se había procedido a hacer un lavado de cara al lugar incluyendo mobiliario de hotel de cinco estrellas.
Esperemos que el cierre de este lugar llegue lo antes posible para terminar con la vergüenza de mirar para otro lado para no sentir la culpa que a todos nos afecta por no denunciar con más fuerza lo que se hace en el país A. Seguro que si esto sucediera en el país B, las grandes democracias se estarían llevando las manos a la cabeza. Lo que hace el vecino siempre es peor que lo que hago yo.
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