Ha saltado la noticia y con ella decenas de casos confirmados y sospechosos de que la gripe porcina ha saltado de los cerdos a los humanos en México y de ahí a EEUU y a los países europeos. Con la globalización hay tres cosas que no encuentran fronteras: el dinero, las organizaciones criminales y las enfermedades. Parece que vivimos en un momento en el que muchos peligros afectan al ser humanos: la crisis económica, las enfermedades, las guerras, los ataques terroristas, el cambio climático, las catástrofes naturales. Todo esto fomenta sentimientos de inseguridad y alarma en la población que se deberían intentar rebajar. Parece que los buenos tiempos quedaron atrás y que la pérdida de bonanza económica refuerza la sensación de inseguridad general en otros aspectos de la vida.
Hablar de enfermedades que saltan de los animales al hombre, que se propagan de forma rápida y que además se camuflan como si fueran enfermedades comunes nos acobarda. Pero quizás el riesgo real está en crear desinformación o facilitar informaciones confusas que crean un mayor estado de alarma e inestablidad. Desde los poderes políticos, pero más especialmente desde los medios de comunicación, que por su repercusión alcanzan a un mayor número de personas, se tendría que fomentar el uso de datos concretos y exhaustivos que no susciten confusión, además de plantear un mensaje común que no permita la duda entre los ciudadanos. En estos casos es en los que mejor se puede apreciar el buen uso de los medios de comunicación, aunque siempre nos quede la duda de si es mejor alertar a la población o tratar el caso con palabras menos gruesas para aliviar la tensión.
Parece claro que los gobiernos y la OMS se han puesto a trabajar de manera eficaz para la prevención y el control de la enfermedad, pero ¿qué ocurrirá cuando ésta alcance a aquellos países que carecen de sistemas sanitarios preventivos? Esperemos que desde el resto de países se luche para no llegar a situaciones de pandemia.
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