Si la crisis no era suficiente tema de controversia, ahora se suma la trama de espionaje de la Comunidad de Madrid para la que hay tesis para todos los gustos y colores y para la que no faltan los protagonistas que donde dijeron digo ahora dicen Diego. Siempre pasa, sería una cuestión de análisis sociológico, donde hoy digo blanco mañana digo negro y aquí no ha pasado nada. Cuando El País salió a la calle hace unos días con el asunto, lo primero que hicieron todos fue decir que todo el asunto era mentira y que esto volvía a ser una conspiración del Grupo Prisa para ir contra Esperanza Aguirre. Pero antes de seguir avanzando en la cuestión me gustaría resaltar dos puntos de la trama:
1) Que los espiados sean todos del mismo partido.
2) Que se hayan utilizado fondos públicos para estos espionajes en caso de que estos realmente se hubieran llevado a cabo.
3) Nadie pone en duda que los políticos utilizan servicios de "asesores" para recabar información sobre sus contrincantes pero estos servicios se suelen pagar con unos fondos diferentes a los del heraldo público.
4) Cuando una red de espionaje convierte sus actividades en vox populi, algo no funciona. Estos ni son espías ni son nada.
Con tinuando con lo anterior, uno de los primeros en anunciar la conspiración fue Jiménez Losantos en su programa matutino con una tesis algo difícil de captar: (parafraseando lo que dijo) en esta conspiración están metidos el Grupo Prisa con la ayuda de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón (ya sabemos la simpatía que ambos le suscitan al periodista) que disfrutan colaborando con El País con el único objetivo de echar a Esperanza Aguirre y que Ruiz Gallardón ocupe el sillón de Rajoy después de verano. Uns tesis sorprendente, así es y así se escucha por las mañanas.
Mientras que en un primer momento Esperanza Aguirre, presidenta de la CAM, afirmó no tener ni idea del asunto, el otro día afirmó que en el 2006 acudió al despacho de Rajoy porque había unos informes sobre el Vicepresidente, pero que en realidad la cuestión quedó zanjada en ese mismo momento. ¡En qué quedamos, ¿hay o no informes sobre dirigentes del partido?! Lo cierto es que también en periodista que ha destapado el asunto acudió a declarar ante el fiscal y rectificó un poco en las formas y el contenido, dejó de acusar a la Presidenta para acusar a "algunos funcionarios" por lo que la cosa también cambia.
Al final, esto se ha convertido en un debate a nivel nacional donde la inmensa mayoría de los ciudadanos no sabemos con certeza qué se buscaba en el espionaje, lo que sí está claro es que este tipo de escándalos son perniciosos para cualquier partido político y aunque hoy se diga que todas las responsabilidades quedarán depuradas, por el momento nadie se ha movido del sofá. Así pues igual que los políticos se desdicen sobre si sabían o no sabían, también lo pueden hacer en el plano de las destituciones. No sabemos en qué terminará la cosa pero el escándalo que se arma ha dado, está dando y dará para llenar muchos espacios informativos y así descansar un poco de la información de económica de la que hasta hace unos meses la mayoría de los españoles no sabíamos nada y ahora nos hemos convertido en expertos.
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