25/2/09

El coraje de Emilio

Es triste saber que la aplicación de la Ley del Talión sólo engendra violencia y más violencia, pero también es duro ver el hartazgo de una sociedad reflejado en los ojos de un hombre que después de haber invertido tiempo y dinero en tener una casa se queda sin ella. En ese momento es necesario reflexionar porque mientras a él le llaman fascista, a ellos les viene como anillo al dedo el calificativo de terroristas porque es lo que son. Son los que engendran el miedo y emplean la violencia para imponer su voluntad mientras la sociedad abre cada vez más los ojos en busca de una salida y una respuesta.
Ayer viendo las imágenes de Emilio empuñando un mazo y rompiendo los cristales de una herriko taberna (la supuesta "taberna del pueblo") todos nos solidarizamos con todos los vascos que ya no pueden más, que sienten rabia, ira y frustración ante una situación que dura demasiado tiempo. Emilio fue detenido y será juzgado por daños y mientras espera la condena ha tenido que marcharse de Lazkao porque el pueblo ha amanecido con los carteles y las pintadas que le tachan de facista y las amenazas de una manifestación contra él.
El coraje de Emilio reside en haber expresado su ira a cara descubierta y sin importarle que las cámaras de TVE le estuvieran grabando. Ese es el valor de los que ya no comulgan con el silencio, de los que no pueden permanecer en silencio mientras otros, desde la acera de enfrente, se rien de sus actos solidarios; el valor de las manos blancos y los rostros que miran de frente.
Como ha manifestado el portavoz del PSOE, José Antonio Alonso comprende "humanamente" la reacción de Emilio pero "ésa no es la vía".
Es cierto que cada vez están más débiles, pero llevan debilitándose 30 años y esa sensación de lo que no termina es la que lleva al hartazgo de tantos emilios que hay en España.

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