3/11/08

Cuando la Reina perdió las formas

Menudo revuelo se ha montado. Resulta que la Reina tiene opiniones personales acerca de los problemas que afectan a la sociedad y sus opiniones van a valer miles de euros estas navidades y más ahora que la polémica está servida.
La Reina Doña Sofía ha cumplido 70 años y por ese motivo se ha confesado ante la periodista Pilar Urbano que ha sacado a la venta el libro. El problema es que las declaraciones y confesiones que hace pues quizás no las debería hacer. Cuando en el periodo de la transición, aquellos que la llevaron a cabo, llegaron al acuerdo de que España se merecía una monarquía parlamentaria protegida por la Constitución y las leyes a cambio de que los monarcas no se pronunciaran en cuaestiones políticas. No hay duda de que la Familia Real vive en un mundo particular y que po mucho que intenten ser "campechanos" y cercanos a la sociedad, nunca lo van a conseguir del todo, porque lo cierto es que viven en una realidad paralela y por ello su concepto de lo que pasa en la sociedad es algo más supuesto que vivido.
La monarquía es una forma de gobierno anacrónica y que en el caso de España convive muy de cerca con los valores de la Iglesia, por tanto no es sorprendente que la Reina piense lo que se ha dicho, el problema es que lo exprese tan abiertamente. A ella no se le ha encomendado la tarea de opinar acerca de lo que el pueblo en sede Parlamentaria aprueba, puede resultar obvio que algunos hechos o actitudes no las comparta, pero no debe salir a decirlo.
Sin embargo, en esta historia hay dos partes: la protagonista y la autora. A nadie le cabe la menos duda de que el libro antes de ver la luz y las manos ciudadanas a pasado por varios filtros de la Casa Real y por las propias manos de la Reina y que todos ha dado el visto bueno, el problema es que la polémica con la Monarquía viene desde la legislatura pasada. En el periodo que va desde el 2004 al 2008 una serie de medios como la cadena Cope o el diario El Mundo apoyaban el fin de la familia real, la abdicación del Rey y un largo etcétera. Ahora, es Pilar Urbano, según ella se define "amiga personal de la Reina", (y yo añado) columnista de El Mundo y miembro del Opus Dei la elegida para narrar las opiniones de Doña Sofía a la que entrevistaba a golpe de memoria y notas (sin grabadora) y a la que se ha permitido entrecomillar. En la anterior legislatura, el Rey fue acusado por los medios citados de izquierdista, de apoyo incondicional a Zapatero y de fomentar la negociación con los terroristas; y ahora ocurre esto con su esposa. Quizás nos tendríamos que plantear que a lo mejor a la metedura de pata de las declaraciones, se le añaden temas del pasado que se quieren mantener y perjudicar de alguna manera la imagen de la Casa Real.
No me toco a mí juzgar la edad de los monarcas, pero lo cierto es que según van cumpliendo años las formas se relajan, las lenguas se sueltan y el poder queda por encima del bien y del mal. Todos tenemos derecho a opinar pero la verdad es que no todas las opiniones tienen el mismo valor, que depende de quién las diga tendrán un mayor calado en la sociedad y en las consecuencias que pueden desencadenar. La Familia Real sigue viviendo en esa realidad desconocida para la mayoría de los mortales y cuando se ponen a opinar de lo humano fallan.
Por último, hay que señalar que cuando la monarquía se pone en el punto de mira corre el riesgo de salir demasiado en los medios de comunicación y que a la gente le dé tiempo a pensar en la necesidad de tener o no tener Rey.

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