20/11/08

Telecinco: no dar voz a quien no se la merece

Que los programas del corazón son espantosos hace tiempo que lo sabemos, que basan la mayoría de sus informaciones en el rumor y la falsedad también lo sabemos, que lo único que hacen es especular, izar y arrastrar al personaje de turno previo pago por la humillación es un hecho; que tienen alto niveles de audiencia es inevitable. Pero sí hay algo que se podría hacer y es no dar voz a quien no se la merece (que son muchos pero unos más que otros). Por circunstancias que no vienen al caso, he visto en los últimos días dos casos (de entre los muchos que se podrían citar) que me han espantado:
Caso 1: Entrevista a Julián Muñoz
Se va a emitir en los próximos días una serie de entrevistas realizadas a Julian Muñoz, ex alcalde de Marbella, en la carcel por estafar a los ciudadanos, por asociarse con quien no debe, por recalificar terrenos y por todos los delitos que desde su cargo se podían realizar. ¿Por qué este señor tiene derecho a hablar? Este señor al único sitio al que se debe dirigir es a los jueces y magostrados que llevan sus decenas de casos y ante ellos entonar el mea culpa, agachar la cabeza y esperar en su celda a que pase el tiempo. El problema es que la audiencia está esperando carnaza, que confiese y que hable de sus relaciones personales con la tonadillera. Señores espectadores poco se va a sacar en claro de esta entrevista, el acusado no puede hablar de los delitos que se le imputan porque la mayoría están bajo secreto del sumario y si hablase se le podría añadir otra denuncia a su largo historial.
¿Qué pasaría si se le diera voz en un programa a un asesino, a un violador no arrepentido? Pues que la mayoría de la sociedad, junto con todos los colectivos sociales implicados se llevarían las manos a la cabeza y pedirían que no se emitiera la entrevista porque estos señores deben cumplir sus condenas impuestas por la sociedad para poder hablar. Sin embargo, no será si será un mal que afecta sólo a España, cuando hablamos de personas que han robado a los ciudadanos, que se han paseado en sus lujosos coches y ha insultado a todo aquel que no era de su agrado, no pasa nada y tiene derecho a un espacio en TV.
Caso 2: Violeta Santander, vergüenza de las mujeres
A mí hasta hace pocos días su nombre no me decía nada, pero si a la gente se le dice Jesús Neira en coma desde hace varios meses por defender a una mujer que estaba siendo agredida por su pareja, la cosa cambia; Violeta Santander es esa mujer. Esta señora (por decir algo de su persona) acude a los platós de televisión para defender a su agresor, insultar a la mujer de Neira y no mostrar ningún tipo de agradecimiento o compasión por el hombre en coma. Esta señora acude cobrando a los programas del corazón para vomitar sobre la figura de las mujeres en general y sobre las mujeres maltratadas en particular. Lo único que se merece es estar en silencio, recluida en su casa, a la espera de que su agresor sea juzgado y ella acuda a declarar lo que le venga en gana. No merece salir en la televisión a decir las cosas que dice porque lo único que consigue es inspirar un sentimiento de ira entre los que la rodean y que estos lleguen a decir cosas horribles, como el caso del periodista Adriansens que le vino a decir que merecía ser maltrada y que nadie jamása volviera acudir en su auxilio.
Lo cierto es que ante las cámaras da una imagen de desequilibrio mental y de estar encantada de sufrir los insultos del público y periodistas a cambio de llevarse el monedero lleno.
Al final este tipo de programas están consiguiendo sacar a la luz lo peor de las personas y los personajes a los que tan pronto suben a un pedestal como les ponen a los pies de los caballos. Si estos programas siguen en las parrillas, deberían replantearse el periodismo, porque lo que hoy hacen es PORNO ROSA.

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