12/7/08

Morir en una patera

¿Qué mueve a una persona a embarcarse en el mar? Posiblemente la respuesta sea una vida mejor, el sueño de fortuna y la sensación de bienestar que se trasmite sobre occidente. Sin embargo, la verdad es muy diferente y el viaje puede costar la vida a los que se embarcan en él. Esta semana hemos vivido uno de esos episodios donde los tripulantes de una patera han ido arrojando al mar a aquellos que no han superado las bajas temperaturas y las embestidas del mar y las criaturas que en él viven. Pero la tragedia se convierte en algo más horrible cuando los que han caído por la borda son niños que no superan los seis años y cuando las madres han llegado a la costa preguntaban por ellos, o la historia del hombre que ha perdido en el viaje a su mujer, su hermano y su hijo, y entonces cabe preguntarse si el viaje ha merecido la pena.
La desesperación de un mundo mejor nos lleva a situaciones que pensadas de forma racional nunca se darían. Es posible que realmente al otro lado del mar no se conozcan las consecuencias de montar en una patera camino de España y por ello familias enteras trabajan y ahorran para poder realizar el viaje. También es posible que desde los países de occidente se hay mandado un mensaje equivocado de acoger a todos los que llegan y en especial si eres mujer embarazada y das a luz. Lo cierto es que tragedias como estas deberían escandalizarnos a todos, hacernos pensar que los que llegan a nuestras costas son seres humanos expuestos a situaciones en sus países que sólo les dejan ver la posibilidad de la patera como la única salida posible y viable para tener una vida mejor, una vida que todos merecemos y que desde este lado del mar no apreciamos todo lo que deberíamos.

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