De vez en cuando no está de más hacer ejercicios de "póngase usted en mi lugar", y es lo que me propongo hacer en este momento contar una supuesta historia. Imagínese que acaba de terminar la II Guerra Mundial y que aquellos que lideraron la Alemania nazi han conseguido escapar y siguen vivos, y que después de conocidos los campos de exterminio y concentración, el partido nazi sigue al frente del gobierno, o por lo menos en coalición con él, y los que en un momento dado fueron las víctimas se siguen cruzando por las calles con sus torturadores, perseguidores y asesinos. Ante este retrato de una realidad que no existe todos nos llevamos las manos a la cabeza, sin embargo si esto ocurre como está ocurriendo en un país como la República Serbia (Sprska) parece que a nadie le importa, que la UE mira hacia otro lado y que los que ahora dirigen el país todavia se acuerdan, en algunos casos incluso con nostalgia, del sueño que fue el proyecto de la Gran Serbia ("es tierra Serbia aquella donde haya serbios" el eslogan utilizado por los artífices de la guerra).
Con la captura de Dragan Dabic, más conocido como Radovan Karadzic, parece que algo empieza a cambiar, que los esfuerzos de los dirigentes de Sprska por estar más cerca de Europa hacen que se acerquen posiciones para los que fueron los genocidas más brutales de la Europa de finales del siglo XX. Toda la sociedad internacional espera que Karadzic pueda llegar a escuchar su condena y que vaya a pasar en prisión los años que le quedan de vida, sin embargo hay que esperar que se haga un último esfuerzo por encontrar Ratko Mladic y que ambos sean llevados ante la justicia y que por fin se pueda hacer justicia de verdad para todos los que sufrieron la persecución por ser un pueblo diferente al dominante.
Leyendo un gran reportaje en el suplemento Domingo, es muy gráfica la declaración que hace en las primeras líneas Hatidia Mehmedovic que perdió a su marido y a sus dos hijos en una de las limpiezas étnicas organizadas por Milosevic y sus seguidores, en dichas declaraciones dice: "La detención llega muy tarde, pero por fin Radovan Karadzic está entre rejas. Nunca recuperaremos a nuestros seres queridos. Mientras los demás viven, aquí seguimos buscando los huesos para enterrar a los muertos. Y sí, está muy bien que arresten al que fue el jefe de la banda, pero ¿qué pasa con tantos otros Karadzic que tenemos por aquí?"
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