Durante algo más de 24 horas España ha respirado junta, ha gritado al unísono y se ha emocionado, y todo gracias al fútbol, también llamado deporte rey, que tras esta Eurocopa 2008 se ha consolidado como tal. Después de 44 años el sueño se cumplía gracias a un equipo unido y joven y a un seleccionador muy polémico, criticado pero que ha logrado con su experiencia traerse a casa la tan esperada copa. Tal y como afirmabe el presidente Zapatero, "la transición en el fútbol se cierra con esta copa."
Durante algo más de 24 horas los medios de comunicación no han hablado de otra cosa, todo el mundo se hacía experto en fútbol y todo el mundo sacaba el orgullo patrio a la calle. Durante algo más de 24 horas parece que la vida política, que tanto ha girado en los últimos tiempos alrededor de la unidad de España y el problema de los nacionalismos, ha quedado diluída en la nada. Desde Cataluña, País Vasco y Galicia se ha coreado la victoria española en la competición. Así que parece claro que sólo el deporte es capaz de unir y la política es la que fomenta la sensación de la separación y la pérdida de unidad. El fútbol ha dejado claro que los nacionalismos, aunque presentes, quedan reducidos a los políticos y a unos cuantos ciudadanos que quedan en minoría en situaciones como estas.
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