Comienza el juicio, tras dos años de espera, por el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya sin que ninguno de los sicarios se siente en el banquillo. Lo más seguro es que el juicio se celebre a puerta cerrada ya que hay “materiales secretos” que pueden ser desvelados.
Dos años después del asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya, comienza la vista preliminar en el Tribunal Militar de Moscú donde se decidirá si el juicio se realiza a puerta cerrada, tal y como piden los acusados, o a puerta abierta, tal y como reivindica la familia de la periodista; en el banquillo no se sentarán ni los autores del asesinato ni quienes lo encargaron, allí sólo estará Djabraíl e Ibraguim Majmúdov hermanos de Rustam Majmúdov (presunto autor material que se encuentra fugado de la justicia y con una orden internacional para su detención) y el ex policía y agente de los servicios secretos Serguéi Jadzhikúrbanov . La familia de la periodista quiso pedir un aplazamiento debido a la posibilidad de que la abogada de la familia, Karina Moskalenko, fuera envenenada con mercurio en Estrasburgo junto a su marido y sus tres hijos, y por ello no pudría asistir a esta primera vista.
El gobierno ruso ni se sabe ni se contesta, mantiene su silencio como respuesta a pesar de que todo apunta a que la abogada es considerada una enemiga, ya que casualmente es una activista contra la política que se lleva a cabo en Chechenia por el gobierno de Medvédev.
La periodista rusa Anna Politkóvskaya, firme opositora del Kremlin, fue acribillada a balazos en el portal de su casa mientras investigaba acerca de las torturas sistemáticas en Chechenia. Si los asesinos pretendían acallar el trabajo de la periodista no lo consiguieron ya que cinco días más tarde sus compañeros publicaron el artículo realizado por su compañera. La casualidad quiso que el 7 de octubre de 2006 cuando fue perpetrado el asesinato, también fuera el cumpleaños del ex presidente Putin por lo que todos los informativos pusieron su atención en los curiosos regalos que había recibido el mandatario como un cachorro de tigre. Además la periodista había denunciado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y la Agencia de Inteligencia para que terminase con sus críticas por la situación en Chechenia y el Cáucaso Norte.
Cuando Putin dimitió como Presidente del Gobierno, decidió que su sitio estaba como Primer Ministro, desde allí conseguiría que su delfín Dimitri Medvédev siguiera su política. Rusia sigue siendo un país opaco al que nadie se atreve a hacerle frente y donde ningún país es capaz de decir lo que allí ocurre. Sólo algunas asociaciones o personajes como Politkóvskaya son capaces de levantar la voz, ¿pero a qué precio? Es posible que si estas situaciones de amenazas y represión política se llevasen a cabo en otros países, seguramente los países europeos e incluso EEUU se llevaran las manos a la cabeza e intentaran frenar la situación, pero parece que Rusia es diferente y que gracias a sus recursos naturales y económicos es un rival demasiado duro o comprometido como para llamarle al orden.
Dos años después del asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya, comienza la vista preliminar en el Tribunal Militar de Moscú donde se decidirá si el juicio se realiza a puerta cerrada, tal y como piden los acusados, o a puerta abierta, tal y como reivindica la familia de la periodista; en el banquillo no se sentarán ni los autores del asesinato ni quienes lo encargaron, allí sólo estará Djabraíl e Ibraguim Majmúdov hermanos de Rustam Majmúdov (presunto autor material que se encuentra fugado de la justicia y con una orden internacional para su detención) y el ex policía y agente de los servicios secretos Serguéi Jadzhikúrbanov . La familia de la periodista quiso pedir un aplazamiento debido a la posibilidad de que la abogada de la familia, Karina Moskalenko, fuera envenenada con mercurio en Estrasburgo junto a su marido y sus tres hijos, y por ello no pudría asistir a esta primera vista.
El gobierno ruso ni se sabe ni se contesta, mantiene su silencio como respuesta a pesar de que todo apunta a que la abogada es considerada una enemiga, ya que casualmente es una activista contra la política que se lleva a cabo en Chechenia por el gobierno de Medvédev.
La periodista rusa Anna Politkóvskaya, firme opositora del Kremlin, fue acribillada a balazos en el portal de su casa mientras investigaba acerca de las torturas sistemáticas en Chechenia. Si los asesinos pretendían acallar el trabajo de la periodista no lo consiguieron ya que cinco días más tarde sus compañeros publicaron el artículo realizado por su compañera. La casualidad quiso que el 7 de octubre de 2006 cuando fue perpetrado el asesinato, también fuera el cumpleaños del ex presidente Putin por lo que todos los informativos pusieron su atención en los curiosos regalos que había recibido el mandatario como un cachorro de tigre. Además la periodista había denunciado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y la Agencia de Inteligencia para que terminase con sus críticas por la situación en Chechenia y el Cáucaso Norte.
Cuando Putin dimitió como Presidente del Gobierno, decidió que su sitio estaba como Primer Ministro, desde allí conseguiría que su delfín Dimitri Medvédev siguiera su política. Rusia sigue siendo un país opaco al que nadie se atreve a hacerle frente y donde ningún país es capaz de decir lo que allí ocurre. Sólo algunas asociaciones o personajes como Politkóvskaya son capaces de levantar la voz, ¿pero a qué precio? Es posible que si estas situaciones de amenazas y represión política se llevasen a cabo en otros países, seguramente los países europeos e incluso EEUU se llevaran las manos a la cabeza e intentaran frenar la situación, pero parece que Rusia es diferente y que gracias a sus recursos naturales y económicos es un rival demasiado duro o comprometido como para llamarle al orden.
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