3/10/08

De la palabra a la imagen: El niño con el pijama de rayas

Si no has leido el libro o tienes intención de ir a ver la película, es mejor que no continues leyendo. Tal y como decía el autor, John Boyne, en la sinopsis del libro, no quiero develar nada de lo que va a ocurrir porque quiero que sea el lector el que descubra la historia.
El niño con el pijama de rayas fue un éxito de ventas y no de manera casual, es un libro breve que engancha desde la primera página en la que quieras descubrir quién es Bruno y cómo es su vida y su familia. Trata un tema mil veces ya tratado pero lo hace desde un punto de vista muy personal, desde el seno de una familia nazi y con la visión de un niño de ocho años que no puede hacer otra cosa que idolatrar a su padre sin cuestionarse lo que hace. Es cierto que a lo mejora la visión peca de ingenuidad al lado de otros como Primo Levi, pero también es cierto que con este tipo de historias se crea escuela entre los más jóvenes.
Cualquier adaptación de un libro a una película no es más que eso una adaptación y para todos los que disfrutamos con la historia original, la película no aporta nada nuevo, es más, en algunos momentos nos falta algo y ese algo es la mirada personal de Bruno. En el libro todo lo que vemos y sentimos lo hacemos a través de los ojos de un niño de ocho años que no comprende lo que en realidad ocurre a su alrededor y lo único que le preocupa es buscar nuevos amigos. El film pretende seguir esta mirada, pero ya no es tan inocente, desde que Bruno se asoma a su ventana el espectador sabe dónde se encuentra y lo que ocurre en realidad (porque para eso el refrán dice "que una imagen vale más que mil palabras" aunque en la mayoría de los casos no estemos de acuerdo), sabemos dónde se encuentra; con esto no quiero decir que el lector del libro no lo reconozca desde el primer momento sólo que es un descubrimiento diferente.
Como defectos principales de la película, la atronadora banda sonora que en algunos momentos -más al inicio que al final- llega incluso a molestar y a sacar al espectador de la acción, en segundo lugar el doblaje (y sabiendo que en España contamos con los mejores) creo que no es del todo acertado en especial en el caso de la hermana. Aún así merece la pena ir al cine y mirar la realidad en los ojos de un niño.

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