16/10/13

Pan con pan o el día mundial de la alimentación

Suelo ser bastante escéptica con la celebración de días mundiales, aunque reconozco que al menos ese momento del año sirve para que los medios de comunicación hablen de temas que por lo general han desaparecido de sus focos.

En el caso de hoy, 16 de octubre, la FAO nos recuerda la importancia de la alimentación bajo el lema "Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición", o lo que sería lo mismo: concienciarnos de una vez por todas que los sistemas de producción de alimentos en la actualidad son dañinos y generan hambrunas, malnutrición y desnutrición en la infancia y en la edad adulta.

Cada año nos recuerdan el número de personas en el mundo que pasan hambre. En 2013, 870 millones de personas sufren desnutrición crónica. Esto significa que además de tener hambre, están incapacitadas para estudiar, trabajar o producir. Porque es importante que no se nos olvide que el hambre paraliza y va de la mano con las enfermedades que agravan la situación. Si a estas cifras astronómicas le sumamos (o restamos, no sé cuál sería el método matemático más apropiado) el número de toneladas de comida que diariamente acaban en los cubos de basura de las fábricas, mercados y supermercados y en cada uno de los hogares del mundo, lo primero que nos queda es llorar, llevarnos las manos a la cabeza y gritar "estamos locos o qué nos pasa".

Lo más curioso (o inquietante) del asunto es que hasta hace unos años el tema del hambre y la malnutrición se tocaba desde la distancia geográfica, es decir, aquí nos pasa muy poco pero fíjense en lo que pase en África, Asia, América del Sur y Centroamérica. Pero ahora no, ahora tenemos campañas publicitarias en las que vemos a niñas y niños pedir la cena y soñar con bocadillos mágicos de pan con pan, o bocadillos llenos de tornillos para poder tomar el hierro necesario para seguir adelante. Vemos a madres angustiadas que lloran y abrazan a sus hijos e hijas porque lo único que les queda es contar cuentos que consuelen al estómago.

Se calcula que alrededor de 2 millones de niños y niñas pasan hambre en España, lo que según Unicef también se traduce en que la tasa de pobreza infantil es del 27,2%. Ante esto... más pan con pan. Porque las becas comedor se han reducido a pesar de que parte de la infancia de nuestro país realiza en las aulas su comida más importante del día en el almuerzo, cuando no realiza también el desayuno.

Otras instituciones como los Bancos de Alimentos o Caritas, además de los comedores sociales que se mantienen en pie y no han sido sacados del tejido social por falta de financiación, atienden cada vez a más familias. Porque antes, hace un años, cuando todo eran coches nuevos, apartamentos en la playa y escaparates al alcance de cualquiera con tarjeta de crédito, a estos sitios sólo acudían los migrantes, los mendigos y aquellos "parasitos sociales" (como les gustaban llamarlos a algunos políticos por el hecho de que no formaban parte de las cadenas de producción) que se encontraban en las calles y que casi se ajustaban a las antiguas (y antisociales) leyes de "vagos y maleantes". Ahora el esquema ha cambiado y allí acuden familias completas en busca de la solidaridad de llevarse algo más que un bocadillo de pan con pan a sus casas.

Pocas veces nos paramos a reflexionar acerca de esos largos y monstruosos pasillos de las grandes superficies inundadas de cajas de cereales: ¿realmente necesitamos tener más 5 marcas de cereales con sus consiguientes variantes en cuanto a la presentación del productos: en copos, en granos, tostados, con frutos secos, con chocolate, sin calorías, de trigo, de arroz, de maíz? Porque mientras yo me paso media hora en ese pasillo comprobando y comparando la calidad - precio del producto, otras miles de personas con un poco de suerte comen bocadillos mágicos. Porque mientras que yo (y se podría aplicar el nosotros) puedo comer tomates todo el año vengan de donde vengan y al precio que me puedo permitir (sin comentar las 4 clases de tomates para elegir que comparado con los cereales es poco pero está dentro de la misma locura consumista) en otros lugares han desaparecido los huertos familiares para colocar en su lugar bastas extensiones de terreno que sólo producen una cosa durante todo el año con lo que eso supone para el desgaste y empobrecimiento de suelos.

Y mientras el mundo gira y la solidaridad de las familias con otras familias no disminuye, seguimos pensando en estas cosas una vez al año y para el resto... pan con pan.

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