25/6/08

El suicida de Sarkozy

Desde mi punto de vista el suicidio es algo premeditado, pensado en la intimidad y en el subsconsciente (por no decir inconsciente) de la persona que ejecuta el suicidio. Se trata de elegir un método eficaz, buscando casi siempre el menor sufrimiento y la mayor rapidez posible; se trata de elegir un lugar adecuado en función de la personlaidad de cada uno y del miedo que se tenga. Se trata de elegir si morir solo o acompañado y de justificar el comportamiento, en principio por una desesperación, tristeza o falta de ganas de seguir el camino de la vida.
El suicida del aeropuerto de Tel Aviv no elegió el lugar por casualidad y mucho menos el momento de ejecutarse. Sarkozy se despide de Ehud Olmert y en ese momento se produce un disparo que incide sobre el craneo del policía que cae desplomado al suelo frente a la atónita mirada de sus compañeros y el estado de alerta de la seguridad de ambos jefes de Estado. Sarkozy subió al avión escoltado y despidiéndose de los congregados con la mano (a eso se le llama diplomacia y hacer alarde de su personalidad mediática), mientras su esposa corría escaleras arriba y el primer ministro israelí se metía en su coche blindado. Al final toda la tensión se resumió en que un hombre casado y con dos hijos se había pegado un tiro en la cabeza en presencia de los medios de comunicación de medio mundo y acompañado por dos líderes políticos de primer orden.
Las causas sólo él las conoce, pero lo que sí deja claro es que Israel es un estado con un alto grado de conflictividad que afecta a todas las capas sociales, aunque es posible que nada tengan que ver sus motivos con la situación política, aun así su acto se ha convertido en una cuestión de Estado.

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