18/6/08

Las miembras

A la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, le ha podido la responsabilidad del cargo y ha pretendido comenzar su labor con la utilización del lenguaje. Quizás su cartera así lo exija y por lo tanto no esté demás que en algunas circunstancias hable de señores y señoras diputados y diputadas por ejemplo, pero lo de los miembros y las miembras..., pues para que nos vamos a engañar, que nos ha rechinado a todos los castellano hablantes. Las posteriores declaraciones tampoco la ayudaron mucho: afirmó que la gente no lo había entedido por un problema de machismo.
El lenguaje se construye en la sociedad; mucho antes de que existieran academias de la lengua, la gente ya se comunicaba por lo que la principal función de todas las lenguas se podría resumir en la comunicación de ideas e informaciones entre los individuos, la capacidad de expresarnos y ser entendidos por nuestros semejantes. Por otro lado, hay que reconocer que las instituciones siempre van por detrás, que los medios de comunicación y el uso popular comenzó a utilizar términos como "jueza" que a todos nos sonaban mal porque apenas había mujeres en la profesión y el término no estaba aceptado, pero al final tenemos juezas y diputadas y otros tantos términos que se han adaptado, en especial, a la incorporación de la mujer al mundo laboral.
Muchas de las críticas vertidas contra la Ministra han venido desde sectores contrario a este nuevo ministerio creado por Zapatero en momentos de crisis. La labor de Bibiana es muy importante, pero verse enfrascada en discusiones terminológicas y semánticas no la ha beneficiado, y menos al ser criticada por personajes de su propio partido tan relevantes como Alfonso Guerra.
Yo soy partidaria de este ministerio, de que necesitamos como mujeres una figura institucional que ponga de manifiesto las necesidades de muchas, pero sinceramente, todavía no me considero miembra de nada. Soy partidaria de que el lenguaje se democratice y poco a poco incorporemos términos que favorezcan el reconocimiento de la mujer, pero de ahí a que el lenguaje sea un instrumento de igualdad, pues mire usted no creo; aunque por otro lado sí creo que el lenguaje es elemento de discriminación y que un uso cuidado del mismo ayuda, facilita y pone de manifiesto realidades que parecen ocultas (no quería recurrir a las expresiones populares, pero el pueblo además de soberano es sabio (o no), de que algo es un coñazo y lo contrario en masculino como algo positivo).
En definitiva me quedo con unas declaraciones del periodista y abogado Javier Nart en tono irónico de que si admitimos las miembras, él propone admitir jirafo, ovejo y gilipollo.

El blog de la Ministra de igualdad: http://bibianaaido.wordpress.com/


Foto: publicada en El País

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