Desde 2003 llevan retenidos en Guantánamo acusados de haber participado en los atentados del 11-S. Ahora ha llegado su hora de enfrentarse a la justicia, pero ¿a qué clase de justicia? Los acusados: Jalid Sheij Mohamed (acusado de ser el "cerebro" de los atentados), Alí Abdul Aziz (acusado de ser el encargado de la logística), Ramzi Binalshibh (acusado de ser el enlace con Al Qaeda), Mustafá Ahmed al Hawsawi (acusado de ser el responsable del dinero) y Walid Bin Attash (acusado de ser el entrenador de terroristas) se enfrentan a un tribunal militar. Esta situación me lleva a una doble reflexión: o los EEUU les consideran militares o soldados lo que les deslegitima como terroristas, o en una segunda consideración se les juzga por un tribunal militar porque a lo mejor así es más fácil evitar preguntas incómodas acerca de cómo se han obtenido confesiones o cuál ha sido el trato a los detenidos.
Ninguno quiere tener asistencia legal, todos se van a representar a sí mismos y en palabras de Jalid Sheij Mohamed "me representaré a mí mismo", "No puedo aceptar ningún otro abogado gobernado por la ley que no sea el señor de la ley". Ante la advertencia de que una defensa es lo más aconsejable pues se enfrnta a la pena de muerte, el detenido contestó "sí, esto es lo que yo deseo, ser un mártir para siempre. Y lo conseguiré, por la gracia de Dios, por medio de ustedes". Ante estas dos escalofriantes declaraciones no se puede dudar de las condenas y acusaciones que se formulan, o cuanto menos del fnatismo que les ciega para reconocer el bien del mal, la vida de la muerte.
Por otro lado, se me ocurre pensar que el juicio durará 3 meses lo que sitúa la sentencia del caso muy próxima a las elecciones presidenciales de EEUU (el segundo martes de noviembre) y que es otro de los factores que puede alterar la celebración del juicio con el fin de utilizar la sentencia como arma arrojadiza entre los dos contricantes y por lo tanto como presión para los jueces para llegar a tiempo a ese momento.
La última buena noticia es que ambos candidatos se han comprometido a cerrar Guantánamo (lo que no implica una investigación) y que desde muchos ámbitos políticos se ha criticado que sea un tribunal militar el que les juzgue hasta el punto de que el Tribunal Supremo de EEUU debe decidir acerca de los derechos de los acusados lo que previsiblemente retrasará o incluso paralizará el proceso.
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