Mariano Rajoy se ha subido tarde al tren de la renovación. Cuando fue tocado por el dedo de Aznar como sucesor, no cogió las riendas del partido porque los vástagos del ex-presidente se quedaron guardandole las espaldas a para que continuase por el buen camino. Ahora después de dos elecciones perdidas ha querido formar su propio equipo, un equipo en el que quepan todos, un partido más centrado donde todas las sensibilidades estén representadas y llevando entre sus filas a una nueva generación que para algunos ha dejado atrás a la que le correspondía el relevo. Un ejemplo: que haya entrado a la primera fila Soraya Saez de Santamaría mientras que se ha quedado fuera Gabriel Elorriaga (o eso piensa él y por eso escribe lo que esribe en El Mundo).
Entre los medios de comunicación afines al PP, los propios integrantes, militantes y simpatizantes del Partido y el resto de partidos de la oposición, no consiguen ponerse de acuerdo sobre si el problema está en la línea ideológica que pretende fijar Mariano (en principio diferente a la de la legislatura pasada: crispado y con el NO siempre en la boca. Ahora: tendente al diálogo, a los acuerdos) o si el verdadero problema es que Rajoy no tiene carisma, no es el líder más adecuado o si lo mejor es pasar página.
Para otros lo necesario sería llegar a un cisma en el partido y por lo que se ve Rosa Diez está dispuesta a acoger en su seno a aquellos que no estén con Mariano (como al parecer ya ha hecho María San Gil llamando por teléfono), lo que no se sabe es si será Mariano el que necesite del hombro de Rosa.
El Mundo y la Cope continúan con estrategia de acoso y derribo y poniendo en contra a todos aquellos que buscan un partido diferente.
En este momento lo mejor sería que para legitimarse como Presidente del PP, Mariano Rajoy tuviera un adversario político en el Congreso, de esa manera si vence se legitima frente a uno y en consecuencia frente a todos. Si finalmente nadie se tira a la piscina y se presenta, Rajoy seguirá siendo el líder pero siempre quedará la sensación para algunos de que no tuvo rival. Lo importante es tener un "cabeza de turco" al que sacrificar (o no) frente al actual Presidente y después esperar las consecuencias, sin embargo esa persona todavía no se ha presentado aunque los rumores de pasillo corran en la dirección de Esperanza Aguirre o Francisco Camps aunque ambos cierren filas en torno a su líder, pero como dijo la propia Esperanza hace algún tiempo en 59 segundos "apoyos inquebrantables no los quiero ni para mí."
Lo que queda claro es que con esta actitud tomada donde todos lanzan acusaciones contra el de enfrente, flaco favor le hace el PP al PSOE ya que de momento gobierna sin que nadie le recuerde (salvo algunas manifestaciones de fondo) lo mal que lo hace. Y por el momento parece que hasta el Congreso todo seguirá igual.
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