Para saber de qué hablamos es necesario saber de que hablan ellos. A disposición de los vascos (y las vascas) habrá unas papeletas en las que habrá dos preguntas con dos posibilidades de respuesta (Sí/No):
1ª pregunta: ¿está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?
2ª pregunta: ¿está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?
Ante la primera pregunta, mi primer asombro: ¿alguien (entre los demócratas y gentes de paz) podría señalar la casilla del NO? Llevamos más años de los que yo tengo pensando en ese día, en el que la gente ya no tenga que salir a la calle escoltado, mirando a su alrededor y debajo del coche y cambiando de recorrido para ir a su puesto de trabajo. El día en el que los ciudadanos sin cargo público puedan salir a la calle sin preocuparse de estar en el lugar equivocado en el momento en el que estalla un coche a su paso. Por lo tanto es algo irresponsable dudar de esta consideración, a no ser que el lehendakari quiera comprobar cuántos radicales y violentos hay en el País Vasco que apoyan a ETA.
En cuanto a la segunda pregunta es la que plantea, a mi modo de ver, el conflicto entre el Gobierno e Ibarretxe. Para la ONU el derecho de autodeterminación de los pueblos, a decidir sobre su futuro, está ahí sin embargo detalla en los casos concretos en los que se puede llevar a cabo y el caso del País Vasco no entra como tal (el Derecho de autodeterminación se fundamenta en la descolonización de los pueblos en los años 60):
a) Vertiente externa: derecho de los pueblos a determinar libremente su lugar en la comunidad internacional de Estados, de acuerdo con el principio de igualdad soberana. En el ejercicio de este derecho, de acuerdo con las resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV), un pueblo puede decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población. La vertiente externa se manifiesta en la prohibición del colonialismo y de la dominación y explotación extranjeras en general. A simple vista no parece que sea la situación actual.
b) Vertiente interna: define el derecho de los pueblos a decidir su organización política y perseguir su desarrollo cultural, social y económico. Se relaciona, entre otros, con el derecho de todo grupo a preservar su identidad; también con el derecho de todo ciudadano a participar, a todos los niveles, en la dirección de los asuntos públicos, y por tanto con la democracia. De aquí se deriva que un Gobierno debe representar al conjunto de la población, sin distinción por motivos de raza, credo, color o cualquier otro. En este caso Ibarretxe sí hace distinciones entre unos ciudadanos y otros del País Vasco.
Para cubrirse las espaldas el lehendakari lo que hace es detallar que esto no es un referendum que es una consulta popular para mirar, en definitiva, el nivel de apoyo con el que cuenta. El Gobierno ya ha anunciado que eso no importa y que lo llevará ante el Tribunal Constitucional lo que invalidaría la "consulta" hasta que los jueces decidan.
Parece que el "problema vasco" no tiene fácil solución, por un lado por la situacion de terror de ETA, por otro la falta de acuerdo entre los diferentes partidos y por último ante la falta de acuerdo sobre cómo poner fin a la violencia terrorista. Con la "consulta" el problema no termina de solucionarse sino que enfrenta aún más a todos los implicados y pone en situación de alerta a la ciudadanía en general, en especial, ante la incertidumbre de si se llevará a cabo y en caso de que lo haga qué consecuencias va a traer.
Quizás no sea del todo mala idea que de una vez los vascos (y las vascas) se pronuncien y salga a la luz su verdadera sensibilidad ya que hasta ahora, y no es casual, son la Comunidad Autónoma de España a la que menos les interesa la política, la que menos habla de cuestiones políticas y la que antes se olvida de a quién votó en las últimas elecciones.
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