
Desde hace meses Obama y Clinton se enfrentan en una dura campaña por ver quién compite contra McCain por la presidencia de EEUU. Desde hace años el nombre de Hillary resonaba en todo el país como la mujer capaz de traer el cambio a EEUU, por ser mujer y por ser demócrata. Lo que ella no sabía es que se iba a topar con una piedra en el camino: Barak Obama, un hombre negro que consiguió movilizar a un importante sector de la población para quienes representó el nuevo Martin Luther King con su eslogan "CHANGE, we belive in".
El problema es que Hillary no se tomó en serio a su oponente y cuando se ha querido dar cuenta, ya era demasiado tarde. Hace algunas semanas le ofreció un pacto por el cual ella podría ser la candidata a la presidencia y si slía elegida Obama sería el vicepresidente, pero dada su carrera meteórica, Barak no aceptó el trato.
El problema es que Hillary no se tomó en serio a su oponente y cuando se ha querido dar cuenta, ya era demasiado tarde. Hace algunas semanas le ofreció un pacto por el cual ella podría ser la candidata a la presidencia y si slía elegida Obama sería el vicepresidente, pero dada su carrera meteórica, Barak no aceptó el trato.
Ahora la presión es cada vez más grande, para algunos su batalla perjudica al partido y favorece a los republicanos y por lo tanto es necesario que se tome una decisión cuanto antes sobre quién será el candidato más adecuado.
Hillary Clinton tiene una dilatada carrera política, es senadora y en su momento fue Primera Dama, muchas mujeres se sienten identificadas con ella en su calidad de madre trabajadora, para los hombres lo importante es su valía política y su visión de EEUU y además es blanca.
Barak Obama ha demostrado ser una persona con gran carisma, un hombre público capaz de llenar estadios y dar grandes discursos populistas que emocionen a los oyentes, además es senador, padre de familia y una persona muy religiosa que se ha acercado a los ciudadanos como un salvador. Para muchos su mayor valor de cambio es que es negro.
En una encuesta realizada entre los votantes de las primarias demócratas (siempre desde el recelo que mantengo sobre los sondeos), el 20% de los votantes de Obama no están dispuestos a votar a Hillary, el 40% de los votantes de Clinton no están dispuestos a votar a Barak.
Es curioso ya que ambos representan un cambio muy fuerte por pertenecer a una "minoría": ella es blanca pero es mujer, él es hombre pero es negro. Dada la mentalidad que se suele reflejar del pueblo norteamericano, creo que en este momento están más preparados para que ella les gobierne que a que un hombre negro lo haga. No hay que olvidar que estamos hablando de la sociedad que mantiene vivo el KKK y asociaciones como la del rifle que siguen defendiendo la segregación (no real sino psicológica) en algunos estados.
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