10/5/08

Medvédev, delfín de Putin


Rusia ya tiene el relevo dado. El nuevo Presidente de Rusia será Medvédev y como no podía ser de otra manera Putin estará al frente del Gobierno por lo que no queda claro que la renovación sea muy transparente. Parece difícil que el recien llegado pueda sacar adelante su política si quien le ha puesto en el poder sigue de cerca sus movimientos. Es curioso cómo se puede construir un mandato a medida, si la Constitución no te permite volver a presentar designas a dedo un sucesor y que él te designe como Presidente del Gobierno y así todo queda en casa.
Desde hace décadas la Gran Rusia ha estado gobernada por militares, servicios secretos y tecnócratas que han antepuesto el valor de la economía y sus recursos naturales por encima de la potenciación de las libertades y derechos de la población. Es curioso como para salir de la URSS lo primero que se puso en marcha fue una especie de "plan de transparencia informativa" tanto hacia el interior como al exterior. Con el paso del tiempo, los medios y periodistas, además de intelectuales y élites culturales se han vuelto a convertir en seres peligrosos a los que se les puede envenenar con Polonio como al ex agente secreto Litvinenko o el caso de la periodista asesinada en Moscú Politkóvskaya. Se les mantiene callados y pocas de sus acciones se difunden porque el control a los medios vuelve a ser férreo.
Parece ser que como hablamos de la Gran Rusia (uno de los países más poderosos del mundo) la sociedad internacional prefiere mirar para otro lado y no incomodar mucho al vecino ruso para que no corte el suministro de gas, para que no comience otra amenaza a los antiguos países del bloque o se reaviven las tensiones entre viejos enemigos.
Si esta misma situación de imposición de cargos y violación de derechos se produjera en algún país de África, América Latina o Asia, es más que probable que alguien se llevase las manos a la cabeza y gritase acerca de las injusticias cometidas, sin embargo es el poder de la Gran Rusia.
Parece claro que el destino de Medvédev, a pesar de presentarse como un cambio de rumbo fuera de los antiguos líderes, va a tener que esperar a que Putin desaparezca del mapa porque sino será él quien continúe manejando los hilos de la Madre Rusia.

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