Quizás sea porque el relevo se produjo hace poco tiempo, quizás porque Rusia tiene más poder del que en líneas generales se piensa, o quizás porque la ONU está modificándose, el caso es que no ha aparecido en la crisis de Georgia. Ante situaciones de agresión o de interferencia entre un país y otro, los organismos de la ONU se han reunido y se han puesto en marcha tanto para enviar ayuda humanitaria, como para dar servicio a los desplazados y refugiados, como a desplegado las tropas de paz para garantizar la seguridad y el cumplimiento de los acuerdos. Sin embargo, esta vez su capacidad de reacción ha sido un poco escasa. Los que han intentado salir en defensa de la Organización, afirman que el Consejo de Seguridad no se reunió porque Rusia tiene derecho de veto y que por lo tanto cualquier acuerdo o medida que les perjudicase no saldría bajo ningún concepto adelante. Lo cierto es que es una escusa algo pobre porque en otros casos, como el de la guerra de Irak, era EEUU el que tenía el derecho de veto y a pesar de ello se discutió la cuestión.
La ONU es un organismo más de consulta que de acción ya que los países no tienen transferidas las competencias necesarias para que fuera un órgano con competencias y poder real de decisión. En estos momentos sigue siendo una organización que realiza una gran labor pero poco más que eso, sólo una labor y no una acción que es lo que realmente se necesitaría. Por otro lado, en este momento el cambio de líder no ha favorecido demasiado, mientras que Kofi Annan era un hombre respetado y comprometido al que le faltaba tiempo para presentarse en los lugares en conflicto y realizar reuniones de urgencia para resolver conflictos, Ban Ki Moon es el recien llegado que despierta recelos por el gran número de asesores coreanos de los que se ha rodeado y además hasta el momento es el hombre en la sombra que parece no tener demasiado interés en continuar los pasos de su predecesor.
Foto: Kofi Annan y Ban Kin Moon - Dos líderes y una organización
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