Caso 1: La paternidad de Aznar
Un diario marroquí publicó que el expresidente Aznar es el futuro padre de la criatura que espera la Ministra de Justicia francesa. Ahí quedó el asunto, el problema es que Faes sacó rápidamente una nota de prensa en la que se desmentía la noticia, dicha nota ha tenido eco en la prensa española y lo que en principio iba a ser un bulo, rumor o mentira se ha convertido en asunto de repercusión nacional. Quizás si se hubiera omitido la noticia, no hubiese trascendido. La maternidad de la Ministra es algo íntimo y por lo tanto si ella no quiere desvelar el nombre del padre, no creo que deban ser los medios de comunicación los que basándose en mentiras hagan quinielas sobre las posibilidades. Mi siguiente preocupación es qué habrá pensado Ana Botella sobre el asunto y si en algún momento la duda habrá surcado su mente. Lo que queda claro es que una nota de prensa remitida a todos los medios con el fin de desmentir una noticia a las pocas horas de su publicación rechina y por eso ocupa hoy la portado de algunos medios como El Mundo.
Caso 2: La maternidad de Palin
Parece que al Senador McCain su elecciónn para la vicepresidencia le está dando más disgustos que alegrias. A la gobernadora de Alaska cada día le descubren una faceta nueva de su personalidad. En un primer momento fue elegida por: ser mujer, muy conservadora, madre de cinco hijos, oponerse al aborto (a pesar de que le dijeron que su hijo padecería síndrome de down), pertencer a la Asociación del Rifle y practicar activamente el deporte de la caza. El problema (o la ventaja según se mire) es que en EEUU la prensa y medios de comunicación sí ejercen un cuarto poder y por ello los políticos que se encuentran en campaña suelen confesarse para que después no les saquen los traos sucios. Ahora se sabe que Palin: tomó drogas, su marido estuvo en la cárcel por conducir borracho, que su hija de 17 años va a ser madre (es menor, practica el sexo no seguro y además no está casada - valores que defiende la gobernadora), además se la investiga por corrupción en Alaska y a pesar de que se le valora su alto conocimiento en el ámbito internacional sólo ha salido una vez fuera de EEUU. El problema más grave es el de su hija y que en un momento dado se cuestionara que su último hijo podía ser su nieto. Una vez más la maternidad debe ser algo privado e íntimo que corresponde al ámbito familiar, pero cuando se es político y se vive en campaña nada escapa del ojo del huracán que son los medios de comunicación (para bien o para mal).
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