El gigante ruso parecía dormido, acallado por las circunstancias internas que vive el país - entre otras el envejecimiento de la población, la bajada en la edad de mortalidad, el abandono de determinadas zonas, el empobrecimietno a causa de la crisis de una parte de sus ciudadanos - sin embargo, desde que Rusia dejó de ser la URSS y se acabó la Guerra Fría, siempre ha mirado con recelo a los países de su entorno (su antigua órbita de influencia) y no ha dejado de vigilar los pasos de su eterno rival EEUU. Después del enfrentamiento contra Georgia a cuenta de la región de Osetia del Sur (Osetia del Norte ya es independiente y forma parte de los aliados directos de Rusia) y de rebote de Abjazia, se produjo una escalada en los retos y amenazas. Rusia decretó de forma unilateral la independencia de ambos alegando ser el mismo caso que en Kosovo (al que Rusia no reconoce su independencia) y además sacar el poderío militar ante el tirón de orejas de George Bush. Cada uno responde con lo que tiene, que tú me amenzadas mi escudo antimisiles con un misil, pues yo me llevo la fragata militar más importante que tengo a lazona de influencia (y de tiro).
En esto estaban los dos grandes, cuando la UE decidió que también debería participar del pastel; por separado cada país había condenado la decisión de Rusia y su incumplimiento del acuerdo de paz y alto el fuego, pero claro ante los gigantes los pequeños separados no son nadie. Nuevo golpe de efecto de Sarkozy (actual presidente de la UE) que reunió a los 27 en Bruselas para cerrar filas de forma unánime. Sin embargo, al final el golpe se quedó en simple tirón de orejas. Rusia es el gigante que suministra energía a más de la mitad de Europa, por lo que conviene tenerle como amigo y además está cerca de la línea de alcance porque no deja de ser un vecino muy próximo. La UE ha decidido enviar una misión de la PESC (Política Exterior y Seguridad Común), con el fin de vigilar los acuerdos de paz y aplazar la negociación de acuerdos comerciales (Acuerdo de Cooperación y Asociación) con Moscú hasta que se resuelva la situación, ni siquiera la OTAN va a intervenir.
Todo esto demuestra que Rusia es un gigante herido que no puede hacer más daño del que hace pero que todavía cuenta con los suficientes recursos y armas estratégicas para tener en jaque a los vecinos y si fuera necesario poner en marcha una nueva Guerra Fría con el "amigo" americano". Por último, decir que los hilos de la política los sigue moviendo Putin, porque si lo analizamos cuando él era el presidente del gobierno ¿alguien se acuerda de quién dirigía la república?
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