Sólo la llegué a ver una vez, por suerte encontró trabajo pronto y no volvió a necesitar ayuda psicológica. Cuando conocí a Claudia (no era su verdadero nombre) acababa de cumplir los 17 años. Tenía el pelo por encima de los hombros, era rubia y con ojos azul cielo. Cada vez que la miraba estaba sonriendo, cada vez que necesitaba algo lo pedía por favor y siempre terminaba con un gracias que le iluminaba la cara. La contrataron en una peluquería, en principio para lavar cabezas y con el paso del tiempo según fuera aprendiemdo podría ir ascendiendo e incluso cambiar de profesión. Eso era el futuro. Cuando Claudia se marchó no podía imaginar por qué una chica como ella necesitaba ayuda de los psicólogos, no parecía una chica violenta, ni deprimida, no parecía tener problemas para relacionarse con otros, no parecía nada de lo que realmente era. Al investigar algo más en su vida descubrí que con tan sólo 17 años, Claudia llevaba entre dos y tres años viajando popr los burdeles de Europa acompañada por los mafiosos que le daban comida, alojamiento y clientes con los que pagar su manutención. Claudia había sido rescatada en España tras una operación de la policía nacional y al ser menor de edad las autoridades administrativas se tenían que hacer cargo de ella, proporcionarle un trabajo, toda la asistencia psicológica que necesitara y ayudarla a ponerse en contacto con su familia del este si es que había perdido el contacto con ella.
La historia de Claudia me dejó altamente impresionada, hasta el punto de que desde que la conocí y le perdí la pista todo al mismo tiempo han pasado cerca de tres años. Espero que esté bien.
En el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres todos deberíamos ser conscientes de las situaciones dramáticas que muchas de ellas están sufriendo antes de consumir sus servicios. No pretendo hacer una alegato contra la prostitución sino más bien hacer un énfasis en la necesidad de su regulación para que no se cometan los abusos que hoy se cometen. En este Día reclamo que los medios de comunicación habrán sus páginas con la denuncia que se merece el caso, que sea un pilar más para la lucha contra la esclavitud del siglo XXI.
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