Cuenta el relato bíblico que Goliat, un soldado filisteo confiado de su fuerza y su caracter invencible, salió de entre las filas de su ejército y retó al Rey Saúl, gobernante de Israel a que seleccionara a un hombre para el combate, el vencedor haría de la otra nación su esclava. David, un niño que cuidaba del rebaño de su padre, se prestó voluntario para la batalla vestido como un soldado y acompañado por su honda y el "espíritu de Dios". Así cuando Goliat fue a atacarle, David sacó su honda y una piedra y la descargó con todas sus fuerzas contra la frente de Goliat que cayó muerto.
En estos días el enfrentamiento entre el ejército de Israel contra la franja de Gaza gobernada por Hamás, se parece un poco a la lucha mantenida por David y Goliat, sin embargo, los papeles parecen intercambiados. Israel es el personaje fuerte, que cuenta con todas las armas defensivas y ofensivas y con el apoyo de un gran país como EEUU; Gaza es el rival pequeño que cuenta con la honda y que tiene pocas posibilidades de salir victorioso de esta batalla.
Sin embargo, contado así, los matices parecen un poco escasos. El gobierno de Hamás no está libre de pecado, no hay que olvidar está considerado como una organización terrorista a los ojos de la legalidad internacional y que aunque nació de unas elecciones legítimas también nació con la intención de no dar tregua a Israel ni a sus colonos. La diferencia está en el uso y abuso de la fuerza. Mientras que Gaza disparó contra el territorio de Israel y causó la muerte de tres personas, cada vez que Israel lanza uno de sus misiles arrastra a decenas de muertos (unos 300 hasta el momento). Por otro lado, encontramos, que la franja de Gaza es ya de por sí una zona oprimida; debido a tipo de gobierno que tiene los suministros y ayudas exteriores son escasos y en una situación de guerra mucho menos.
Otro de los factores que también conviene analizar son la cercanía de las elecciones en Israel donde ninguno de los partidos goza de un claro apoyo popular, la tibieza con la que la comunidad internacional está actuando y la dificultad de encontrar una información fiable en cualquiera de los dos bandos que se acusan de causar las atrocidades del otro. Un claro ejemplo de esto último es que Israel alega que sólo está atacando las posiciones de Hamás y que ello se legitima porque tienen derecho, como cualquier pueblo, a su defensa y su seguridad. Por su lado Hamás acusa a Israel de un genocidio y de atacar a los civiles. A esto Israel alega que son los propios partidarios de Hamás los que están utilizando a la población civil como escudos humanos; a lo que Hamás dice que las mezquitas que han sido atacadas no son centros de Hamás. Y la pelota sigue rodando.
Esta situación, que para muchos está siendo calificada de III Intifada, debe frenarse por las partes enfrentadas y con la ayuda de todos los organismos internacionales así como por todos los países afines a cada una de las partes.






